Las palabras
poseen un gran peso e impacto en la persona que las recibe, es por ello que muchos
individuos consideran que el peor maltrato es el verbal.
Con el paso del tiempo, los golpes y las heridas producto de un altercado físico logran cicatrizar y superarse, sin embargo el maltrato verbal es difícil de ignorar.
Los gritos,
insultos, comentarios despectivos y de menosprecio
e incluso lo que para algunos se trata de “críticas”, pueden considerarse
maltrato verbal. Es decir, son expresiones mediante la palabra cuyo único objetivo
consiste en el de herir y lastimar la autoestima del receptor de la misma.
Sin embargo la
gran diferencia existente entre el maltrato físico y el verbal, radica en que los
golpes con el tiempo logran curarse y superarse. En cambio, las palabras tienen
el temible efecto secundario, de quedarse en la mente de los receptores.
Con el uso de las
palabras correctas, una persona puede llegar a sentirse motivada a ir detrás de
su sueño y metas. Por el lado contrario, los comentarios despectivos, gritos e
insultos tienen el poder de destruir moralmente a quien las reciba.
Los individuos que de alguna forma u otra han sido víctimas de maltrato verbal, son personas con grandes heridas en su mente. Dado que al ser expuestas a estas agresiones, lentamente su autoestima y confianza comienzan a debilitarse hasta el punto de perder de vista el amor propio. Hasta creerse merecedor de tales abusos y menosprecios.
Los peligros del maltrato verbal
Como hemos
mencionado, el mayor peligro que representa el maltrato verbal, es su gran
potencia e impacto negativo sobre las personas. Y es que con tan solo una
palabra, se puede llegar a causar un inmenso daño sobre la salud mental de
otros individuos.
Las burlas, “bromas”,
groserías y menosprecio tienen la capacidad de lentamente ir destruyendo la
confianza de una persona en sus habilidades y en si mismo. Dado que estas
expresiones una vez escuchadas, logran permanecer por largo periodo de tiempo
dentro de la mente de la víctima.
Afectando de
forma negativa su comportamiento y personalidad, ya que considera como una
verdad, cada una de las palabras dichas en su contra. Al punto de ser
completamente desmoralizado, por lo que no consigue motivo o razón para
enfrentarse o negar dicho maltrato.
Y es que para
bien o para mal, las palabras son el arma más potente de los seres humanos. A través
de ellas se hacen contacto con otras personas, se alaba, se incentiva o motiva
y en caso contrario, también sirven para destruir y acabar con otros individuos.
